Peter Drucker sobre la “infoxicación” y el trabajo con datos en las empresas

Peter Drucker

Peter Drucker

Drucker en 1967:

El ordenador aumentará enormemente la disponibilidad de información pero al mismo tiempo reducirá el volumen de los datos que los gerentes deben manejar. Ahora mismo el ordenador es el mayor obstáculo posible para un efectivo manejo de la información porque todo el mundo lo ha ido usando para imprimir montones de papeles. Ahora bien, la psicología nos dice que una forma segura para cortar todo tipo de percepción es inundar los sentidos con estímulos. Es por eso que el gerente con miles y miles de papeles en su mesa irremediablemente no tiene ni idea. Es por eso eso que es tan importante explotar la capacidad del ordenador para darnos la información que queremos — y nada más. La pregunta no es “¿Cuántos datos puedo obtener?” sino “¿Qué datos necesito? ¿En qué forma? ¿Cuándo y cómo?”. Debemos rechazar mirar cualquier otra cosa. Ya no tenemos necesidad de coger datos que no significan nada y leerlos como un gitano lee las hojas del té.

En 2014 en las empresas aun estamos lejos de haber conseguido esto. Pero vamos en esa dirección.

Bayas

Ya solo quedan frambuesas de la temporada de frutos del bosque

Ya solo quedaban frambuesas de la temporada de frutos del bosque en El Puente del Molino

En Lozoya, aparte de una tienda de chocolate muy chic, está El Puente del Molino, un pequeño negocio de frutos del bosque que venden a restaurantes y tiendas gourmet de Madrid. También ofrecen recogida y compra de las bayas en la propia finca. Cuando fuimos, ya solo quedaban frambuesas, de las que cogimos unos 600 gramos para congelar.

Cuanto más estúpida la herramienta, más brillante ha de ser el maestro

Peter Drucker en 1967 en McKinsey Quarterly sobre el ordenador en la empresa:

Estamos empezando a darnos cuenta de que el ordenador no toma decisiones; solo las ejecuta. Es un completo idiota y en esto está su punto fuerte. Nos obliga a pensar, a poner criterios. Cuanto mas estúpida la herramienta, más brillante ha de ser el maestro — y ésta es la herramienta más estúpida que jamás hemos tenido. Todo lo que puede hacer es decir cero o uno, pero puede hacerlo extremadamente rápido. No se cansa y no cobra por horas extra. Amplía nuestras capacidades más que cualquier otra herramienta porque puede hacer todos los trabajos no especializados. Al relevarnos de este tipo de trabajos, nos permite —de hecho, nos obliga— a pensar y analizar detalladamente lo que hacemos.